L’autor del llibre “Pederastia en la Iglesia católica” acusa el copríncep Vives de ser un mentider

Pederastia en la Iglesia católica (Pepe Rodríguez)
Pederastia en la Iglesia católica (Pepe Rodríguez).

Els Serveis del Copríncep episcopal han reaccionat com un llamp davant les informacions que assenyalen l’arquebisbe i copríncep d’Andorra, Joan-Enric Vives, com a encobridor d’una horripilant trama de pederàstia que va operar a Barcelona a la dècada dels anys vuitanta. Poques hores després que LA VALIRA es fes ressò de la notícia publicada pel diari El País –i que va ser reproduïda posteriorment per la majoria de mitjans de comunicació d’Andorra (Diari d’Andorra, Altaveu, Poble Andorrà…), els Serveis del Copríncep van emetre el següent comunicat, a través de la web del bisbat d’Urgell:

Responent al ressò que el Diari d’Andorra ha volgut donar a una publicació tendenciosa del diari El País sobre un grup de Prelats espanyols relacionats amb encobriments delictius, els Serveis del Copríncep volen manifestar que:

1. Un periodista autor d’un llibre sensacionalista sobre el sexe dels capellans, i sense cap mena de prova, esmenta en un fragment una entrevista l’any 1988 entre un diaca i el Rector del Seminari de Barcelona, sobre comportaments contraris a la moral catòlica, i fa notar que, a part de quedar horroritzat, el Rector del Seminari, no va actuar.

2. El llibre atribueix erròniament a Mons. Vives que ell era el Rector del Seminari de Barcelona, però Mons. Vives no ho era, ja que no ho fou fins al juny de 1991 i tampoc no era Bisbe auxiliar de Barcelona. Els fets  que se li volen atribuir són de molt abans, i no estan relacionats amb la seva persona. Mons. Vives nega amb rotunditat que tingués res a veure amb aquest cas.

3. Sobre aquesta errada del llibre, Mons. Vives va presentar-li al periodista la seva queixa, que aquest va acceptar, però no ho va voler modificar.  Aquesta calúmnia del llibre fou comunicada a la Guàrdia civil i a les Autoritats pertinents”.

“Pederastia en la Iglesia católica”

Sense esmentar el nom, el comunicat dels Serveis del Copríncep fa referència directa al periodista Pepe Rodríguez, autor –entre d’altres- dels llibres La vida sexual del clero (1995)  i Pederastia en la Iglesia católica (2002). En aquests llibres d’investigació, el periodista va destapar, per primera vegada, l’escàndol de pederàstia i d’abusos sexuals que es va produir al seminari per adults Casa de Santiago i a l’associació Nous Camins.

Pel seu interès, reproduïm les pàgines 153-159 del llibre Pederastia en la Iglesia católica, on es parla de l’actuació concreta de Joan-Enric Vives en aquest escabrós escàndol. Aquest llibre va ser editat l’any 2002 i, per tant, cal tenir present que les dades que es publiquen daten de 20 anys enrere.

Què diu el llibre

En la archidiócesis de Barcelona (España), entre los años 1985 a 1988, como mínimo, un número indeterminado de menores de edad —probablemente más de sesenta—, de ambos sexos, fueron corrompidos sexualmente por un grupo de sacerdotes y diáconos. Los hechos fueron denunciados ante el arzobispado barcelonés por al menos tres familias de víctimas —ya que la mayoría de los padres, algunos de ellos bien identificados por este autor, prefirió aceptar los abusos sexuales a que fueron sometidos sus hijos e hijas antes que enfrentarse a la Iglesia—, pero desde la cúpula eclesial se encubrió toda la red de delincuencia sexual, se engañó a las familias denunciantes —impidiéndoles que denunciasen los delitos ante la justicia civil y asegurándoles que los delincuentes serían expulsados de la Iglesia, cosa que jamás sucedió— y se protegió a todos los corruptores, tanto a quienes eran sacerdotes, y lo siguen siendo sin problemas, como a quienes eran diáconos y fueron posteriormente ordenados sacerdotes con el beneplácito de los prelados que conocieron sus tropelías sexuales.

Entre los prelados con máxima responsabilidad en la ocultación de la mayor red clerical de corrupción de menores que ha existido en España destacan los cardenales Narcís Jubany Arnau (ya fallecido, y que fue un excelente obispo, a pesar de cuanto se le pueda criticar) y Ricard Maria Carles Gordo (ex-vicepresidente de la Conferencia Episcopal española, prelado poderoso que cuenta con el apoyo del Opus Dei, y con cierta popularidad internacional tras haber oficiado la televisiva boda de la infanta Doña Cristina), así como Carles Soler Perdigó, Jaume Traserra Cunillera y Joan-Enric Vives Sicilia.

Carles Soler Perdigó, actual obispo de Girona, era párroco en la parroquia de Sant Pius X de Barcelona cuando uno de sus diáconos, Albert Salvans, corrompió sexualmente a diversas menores de la parroquia, en algún caso copulando en una habitación de la propia parroquia. Soler conoció con todo lujo de detalles la gran dimensión de los abusos sexuales cometidos en su parroquia y lo encubrió con plena conciencia y voluntad. Haciendo lo mismo tras ser ordenado obispo —el 22 de septiembre de 1991—, y también desde su puesto como obispo auxiliar de Barcelona, tiempo en el que se tramitó el expediente secreto en el que se juzgó al clero delincuente implicado en este caso y que, naturalmente, fue condenado a «arrepentirse», en privado, claro está.

Jaume Traserra Cunillera, actual obispo titular de la diócesis de Solsona, desde su capital e influyente cargo de vicario general —tanto con el cardenal Narcís Jubany como con Ricard Maria Carles, que se vio forzado a cesarle en 1995—, recibió siempre con los brazos abiertos a Pere Cané —uno de los activos protagonistas de la red de corrupción de menores— en los momentos más conflictivos, y no dudó en mostrarse como valedor suyo y de Nous Camins —la asociación a la que pertenecían parte de los diáconos y sacerdotes que corrompieron a varias decenas de menores— cuando hizo falta, que no fueron pocas veces, llegando a enfrentarse con sus colegas prelados en defensa de los intereses de sus amigos.

Joan-Enric Vives i Sicilia, actual obispo coadjutor de la diócesis de Urgell, era, en la época en que actuó la red clerical de corrupción de menores, el rector del Seminario Conciliar de Barcelona y conocía perfectamente a los seminaristas de la Casa de Santiago —la institución a la que pertenecían algunos otros de los sacerdotes que organizaron la red corruptora— que, por otra parte, le informaban puntualmente de todo lo referente a las andanzas de Paco Andreo —sacerdote que perteneció a la red—, sus diáconos, y los miembros de Nous Camins. El obispo Vives siempre se manifestó, privadamente, horrorizado por lo que estaba pasando y era contrario a la actividad de todo ese grupo de corruptores, pero jamás movió un dedo para impedir unos abusos sexuales de los que tenía cumplido conocimiento.

El cardenal Ricard Maria Carles Gordo, como máximo cargo de la archidiócesis de Barcelona, fue y sigue siendo responsable directo del encubrimiento de los delitos sexuales mencionados y, también, de que los diáconos implicados fuesen finalmente ordenados sacerdotes en lugar de ser expulsados del clero, eso es, reducidos al estado laical, pena que ordena el Código de Derecho Canónico y que en su día quiso aplicar el cardenal Jubany, aunque fue traicionado y engañado desde su propia vicaría general, que actuó en beneficio de los abusadores.

Este caso, perfecta e indiscutiblemente documentado, motivó la presentación de una querella contra los presuntos delincuentes y sus encubridores. Tras la correspondiente investigación de la Fiscalía de Menores de Barcelona, el asunto originó las Diligencias Previas nº 2083/95-J del Juzgado de Instrucción nº 21 de Barcelona, que finalmente fueron sobreseídas por estimarse prescritos los delitos investigados (de hecho, sólo se indagó sobre una de las víctimas de delito sexual —Asunción XXX—, pero no se tomó declaración al resto de las víctimas identificadas ni a los presuntos delincuentes y encubridores, con lo que el proceso judicial se cerró de un modo más que discutible, tal como se argumentó en el recurso de reforma contra el auto de sobreseimiento).

Así pues, todos los sacerdotes y diáconos que corrompieron sexualmente a los menores quedaron impunes debido a que, gracias a la protección del arzobispado barcelonés, cuando este autor conoció y pudo probar los hechos e hizo intervenir a la justicia ordinaria, ya había pasado demasiado tiempo desde la comisión de los presuntos delitos.

La existencia y modo de proceder de la red clerical de corrupción de menores que dio lugar a este caso es innegable, está bien acreditada y documentada, fue perfectamente conocida por la cúpula del arzobispado de Barcelona y, el caso, en su conjunto, es altamente elocuente acerca del habitual modo de encubrimiento que la jerarquía católica dispensa siempre a los sacerdotes envueltos en escándalos sexuales.

Los expedientes internos abiertos por el arzobispado de Barcelona para juzgar los delitos mencionados, se cerraron imponiendo «determinados remedios penales a los sacerdotes responsables de la extinguida fundación canónica Casa de Santiago y de la asociación civil Nous Camins», tal como se acabó reconociendo, con discreción y forzados por la publicación de mi libro, en una escueta nota de la Secretaría General del Arzobispado.

Los «determinados remedios penales» no supusieron nada absolutamente para los sacerdotes implicados, que siguieron con su vida normal. A Francisco Andreo se le aconsejó que siguiese en África —realizando actividades con Nous Camins—, los diáconos que se libraron de las denuncias personales fueron ordenados sacerdotes en Barcelona con suma discreción. El diácono Albert Salvans, como ya se dijo, fue enviado para ordenarse a la diócesis británica de Westminster y destinado como sacerdote en Kentish Town. Pere Cané viajó hasta Estados Unidos para ser ordenado en Wisconsin. De las víctimas nadie se ocupó, y la archidiócesis ni siquiera tuvo que indemnizar a nadie entre las decenas de menores de ambos sexos que fueron corrompidos sexualmente por miembros de su clero”.

Un periodista de prestigi

En tenir coneixement del comunicat publicat pels Serveis del Copríncep, el periodista Pepe Rodríguez, contactat per LA VALIRA, ha quedat garratibat. Pepe Rodríguez no és un “mindundi” i té un currículum professional sòlid i contrastat: és doctor per la Universitat de Barcelona, en la branca de psicologia social, i és llicenciat en Ciències de la Informació per la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB); és professor de la facultat de Ciències de la Comunicació de la UAB i responsable de les assignatures “Mètodes, tècniques, fonts i organització del treball periodístic” i “Periodisme d’investigació”; també és professor de diversos màsters universitaris i coordinador de la Titulació de Periodisme a la UAB; ha publicat 21 llibres i és coautor de 13 més; és autor d’una quinzena de treballs acadèmics publicats en revistes científiques especialitzades de l’àmbit de la psicologia, el dret, la història i el periodisme; exerceix de periodista des de l’any 1976 i ha treballat en premsa escrita (Grupo Z i Grupo 16), televisió (TVE, A3, T5…) i ràdio (RNE, SER, Punto Radio, Catalunya Ràdio, COM, RAC1…).

Per això, quan els Serveis del Copríncep titllen en el comunicat que el seu llibre Pederastia en la Iglesia católica és “sensacionalista”, Pepe Rodríguez s’indigna. Ell va fer un treball valent i minuciós, investigant i parlant amb les víctimes d’abusos sexuals comesos per clergues, en una època en la qual abordar aquesta temàtica –que molts anys després s’ha convertit en un escàndol mundial que ha sacsejat els fonaments del Vaticà- era “tabú”.

La resposta de Pepe Rodríguez

En conversa amb LA VALIRA, Pepe Rodríguez ha desmentit, fil per randa, el contingut del comunicat dels Serveis del Copríncep:

  1. En el seu llibre, com es pot constatar, no hi figura cap “fragment d’una entrevista l’any 1988 entre un diaca i el Rector del Seminari de Barcelona”. Els Serveis del Copríncep s’ho inventen.
  2. Les primeres denúncies sobre els escàndols sexuals de la Casa de Santiago i l’associació Nous Camins es van conèixer l’any 1988 i les seves conseqüències van portar cua durant anys, malgrat l’estricte secretisme dictat per l’arquebisbat de Barcelona. En aquell moment, Joan-Enric Vives era formador del Seminari de Barcelona i l’any 1991 va ser-ne designat rector pel nou arquebisbe, Ricard Maria Carles, de qui va ser un estret col·laborador. Pepe Rodríguez és molt clar i es referma en l’absoluta solvència de les seves fonts d’informació: “Joan-Enric Vives, pels seus estrets vincles amb el Seminari i amb la cúpula de l’arquebisbat, va tenir coneixement puntual i directe de les aberracions sexuals que es produïen a la Casa de Santiago i a Nous Camins i mai no va tenir el coratge ni la dignitat de denunciar-les. Al contrari, va contribuir a tapar-les”.
  3. També afirma el comunicat dels Serveis del Copríncep: “Sobre aquesta errada del llibre, Mons. Vives va presentar-li al periodista la seva queixa, que aquest va acceptar, però no ho va voler modificar”. En aquest sentit, Pepe Rodríguez és contundent: “Això és rotundament fals. Vives mai no em va presentar cap queixa, jo no li vaig reconèixer cap error i, per tant, no em vaig negar a modificar res del llibre. És un mentider”.
  4. Aquesta calúmnia del llibre fou comunicada a la Guàrdia civil i a les Autoritats pertinents”, assevera el comunicat dels Serveis del Copríncep. Un cop més, Pepe Rodríguez queda astorat: “De quina calúmnia parla? A mi, ni la Guàrdia Civil ni les suposades ‘Autoritats pertinents’ mai no em van dir res”.

“Aquest llibre no ens agrada gens”

Pepe Rodríguez explica una anècdota sobre l’impacte que va tenir el seu llibre, que va ser publicat per Ediciones B (el segell editorial del Grupo Z). Poc després de la seva publicació, el president del Grupo Z, Francisco Matosas, va rebre una trucada des de la cúpula de la Conferència Episcopal Espanyola, demanant-li que retirés de les llibreries els exemplars de Pederastia en la Iglesia católica.

El mateix Francisco Matosas li va explicar a Pepe Rodríguez com va anar la conversa amb aquest dignatari eclesial:

És que en el llibre hi ha alguna mentida i per això em demaneu que el retiri? –va preguntar l’editor.

No, no, no –li va respondre el seu interlocutor. Però és que aquest llibre no ens agrada gens.

Òbviament, Ediciones B va mantenir-lo a les llibreries, on va aconseguir un gran nombre d’exemplars venuts. Ara, 20 anys més tard, Joan-Enric Vives, convertit en copríncep d’Andorra, cremaria tots els llibres a la foguera, si pogués. Però no pot, i per això fa un comunicat ridícul i ple de mentides que retrata la seva supèrbia i la seva absoluta manca d’empatia per les víctimes d’un grup criminal de capellans cràpules.

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